Hoy haremos referencia a un estudio elaborado por José Antonio Barón Jiménez. (Ldo en CC. De la Actividad Física y el Deporte. Universidad de Granada) y Marco Ferreira Cordeiro( Ldo en CC. De la Actividad Física y el Deporte. Universidad de Oporto ) que analizan el mundo de las superficies artificiales con unas conclusiones muy interesantes.

El césped artificial como superficie deportiva se viene utilizando desde los años 60. Sin embargo la primera y segunda generación de césped artificial evidenciaron claros problemas para los deportistas, no siendo hasta la aparición de la 3ª generación o sistemas con relleno de caucho y arena, cuando estas superficies fueron aceptadas por los diferentes organismos oficiales, produciéndose una rápida expansión de este tipo de terreno de juegos a todos los niveles deportivos.

La ingeniería de las superficies deportivas y la comprensión de las causas de las lesiones relacionadas con este tipo de superficies a dado lugar a un esquema de estudio y desarrollo que se basa en el comportamiento biomecánico del deportista como elemento que interactúa con el pavimento, centrándose en sus propiedades mecánicas. Se han establecido una serie de propiedades directamente relacionadas con la función deportiva y seguridad del deportistas, tales como la tracción o la absorción de impactos. En este sentido, creemos que el modelo de investigación y desarrollo para seguir mejorando las cualidades de los sistemas de césped artificial se deben basar en el estudio de esta interacción deportista-pavimento.

Es cierto que la seguridad de estas superficies ha mejorado ha mejorado sustancialmente en los últimos 20 años, hasta el nivel de considerar esta superficie como no lesiva para la salud del deportista, por lo menos no más que las superficies de césped natural. En este sentido es posible que las superficies sintéticas superen a las naturales en casi todos sus parámetros tanto de seguridad como de jugabilidad (gracias a los materiales utilizados, los controles de calidad, la aplicación de I+D, la regularidad de las superficies).

A nivel epidemiológico, las nuevas superficies de césped artificial deportivo han demostrado estar al mismo nivel que las de natural, no siendo así en generaciones anteriores de este pavimento, donde el número de lesiones registradas era mayor, fundamentalmente debido a las deficientes cualidades mecánicas que presentaban. Sin embargo, la evolución de estos pavimentos no ha ido igualmente acompañada por la opinión de futbolistas de élite, que fruto de experiencias anteriores y falsas creencias han sido reticentes a jugar en este tipo de superficies, con lo que los organismos oficiales como FIFA o RFEF no han introducido estas superficies en las máximas competiciones oficiales hasta hace relativamente poco.

Creemos esencial para la seguridad de los deportistas y la buena reputación de césped artificial como superficie deportiva, una mayor normalización y regulación de las condiciones mecánicas y propiedades de producto que deben cumplir los campos instalados. Se debe caminar hacia una norma de obligado cumplimiento que sirva también como guía a los compradores y gestores deportivos para elegir más correctamente las superficies que se instalan. Son miles las personas que juegan en España en superficies de césped artificial, y no todas estas superficies cumplen con unos requisitos mínimos que aseguren una adecuada práctica. Sería necesario que en los pliegos técnicos para la contratación pública o privada del suministro e instalación de este tipo de superficies se incluyeran unos criterios mínimos relacionados con factores como la absorción de impactos, la abrasión, la deformación o la tracción, de obligatorio cumplimiento. Con esto se  conseguiría un parque de instalaciones más homogéneo en propiedades y más saludable para los deportistas.

Es muy importante ser consciente de que los campos de césped artificial deportivo evolucionan de acuerdo con varios factores de influencia como las horas de uso o el clima, que repercute en la pérdida de las cualidades originales del sistema. En este punto es muy necesaria la existencia de un plan de mantenimiento integral bien definido, que se lleve a cabo rigurosamente con la frecuencia adecuada para evitar la degradación de las propiedades del campo. La importancia del mantenimiento no solo reside en mantener las propiedades mecánicas o la certificación del campo, sino también en prevenir el envejecimiento prematuro y un ciclo de vida menor que influirá negativamente en la rentabilidad de la inversión. Un buen estado del campo también repercutirá positivamente en la percepción de los usuarios.

Ahi dejamos esta reflexión acerca de las instalaciones sintéticas en nuestro pais, que al mismo tiempo viene directamente relacionado con el uso de material adecuado para esas superficies, es decir, suelas de botas para esas superficies, siempre con el fin de evitar el mayor número de lesiones posibles.